Viaje a los orígenes de Ciudad Rodrigo (I): La Torre de Aguiar

centrode abril 15, 2013 0
Viaje a los orígenes de Ciudad Rodrigo (I): La Torre de Aguiar

En 1171 el obispo Domingo recibía de manos del rey Fernando II dos lugares junto a la margen derecha del río Coa. Se trataba de la Torre de Aguiar y de la ciudad de Calabria que en virtud de tal donación salían a la luz tras varios siglos de silencio. Situados en la actual Ribacoa portuguesa cada uno de ellos esconde secretos de otras épocas que, únicamente, no le pasan desapercibidos a quien ya los conoce. Del primer lugar apenas permanecen hoy día un conjunto de muros arruinados, aunque de singular altura. Sin embargo, una mirada más atenta nos revelará algunas sorpresas.

Juan José Sánchez-Oro Muñiz

Juan José Sánchez-Oro Rosa

 Cómo Llegar:

La Torre de Aguiar o de Almofala se encuentra ubicada en un alto al que se puede acceder directamente mediante un camino rural que parte de la carretera EM. 607 entre Figueira de Castelo Rodrigo y Almofala.Esta desviación se abre a mano izquierda de la vía en el sentido indicado y está adecuadamente señalizada.

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Historia:

La primera mención documentada de la Torre de Aguiar nos las ofrece un diploma de enero de 1171 por el que Fernando II donaba aquel lugar al obispo de Caliabria Domingo. Este prelado exhibía el título decaliabriense, tratando de ser públicamente reconocido como heredero del antiguo obispado visigodo de idéntico nombre, aunque la sede real de su diócesis estaba en Ciudad Rodrigo. En aquellos momentos, sobre esta zona de Ribacôa los reyes de Portugal y de León ejercían un dominio incierto, rivalizando veladamente cada uno de ellos por tener el control total de la comarca. Con la entrega de la Torre de Aguiar a Domingo, Fernando II dio un paso importante para proyectar allí su autoridad política, ya que de este modo, la diócesis caliabriense lograba extenderse hasta el río Côa, a la par que lo hacían los límites del reino leonés.

Restos arqueológicos junto a la Torre de Aguiar

Algunos otros testimonios también aluden a que el lugar hubiera sido una primera residencia, por algún tiempo, de los monjes cistercienses de Santa María de Aguiar, hasta el traslado definitivo en su actual ubicación.

En 1527 aparece designada como “Vila de Torre dos Frades” con un territorio asociado de media legua de circunvalación y aproximadamente treinta y siete moradores. En el siglo XVII funcionó como atalaya militar en las guerras hispano-lusas, reforzada con un pequeño fortín. Manteniendo su vitalidad hasta que, con motivo de la Batalla de Castelo Rodrigo a principios del siglo XIX, fue abandonada.

Pero el interés más reciente por este lugar ha venido de la mano de la arqueología dejando patente que en sus orígenes, el edificio que ahora es posible contemplar, fue un templo romano, junto al cual han sido hallados la mano izquierda de una estatua femenina y un ara consagrada a Júpiter en el siglo I con la siguiente inscripción.

IOVI.OPTVMO
MAXVMO
CIVITAS
COBELCORVM
A Júpiter Óptimo
Máximo,
la Ciudad
de los Cobelcos

Los cobelcos debieron de ser un pueblo que habitaba aquella región con anterioridad a la llegada romana.

Es Monumento Nacional desde 1977.

Visita:

Llegamos a la torre emplazada en una suave colina desde la que podremos disfrutar de una amplia visión del entorno, reconociendo en el horizonte la imponente silueta de Castell Rodrigo.

El edificio arruinado muestra claramente las trazas del templo romano que fuera en otro tiempo. Orientado sobre el clásico eje Este-Oeste, tiene planta rectangular, con la cella sobre un podium. Aún conserva el basamento de casi dos metros de alto, construido con grandes sillares de granito y rematados por una cornisa o moldura. Mientras que las paredes nos dan buena cuenta de su altura original. Para evitar el total derrumbe de los muros, los apuntalaron, no hace muchos años, con varios andamiajes metálicos, cuya disposición y envejecimiento, han quitado al monumento parte de su encanto.

Un paseo por los alrededores permitirá contemplar los cimientos de varias edificaciones y compartimentos, junto con algunas basas y fustes de columnas antiguas diseminados por el suelo.

Para saber más: http://arqueobeira.net/fcrodrigo/torredealmofala.htmE. ALBUQUERQUE, y H. FRADE, Torre de Almofala. O passado feito presente, Figueira de Castelo Rodrigo, 2003.J. J. SÁNCHEZ-ORO ROSA, Orígenes de la Iglesia en la Diócesis de Ciudad Rodrigo. Episcopado, monasterios y órdenes militares (1161-1264), Salamanca, 1997.

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